Vaya ridículo que hicieron los diputados al aprobar la Ley de Bienestar Animal, que luego echaron para atrás y la dejaron tal y como estaban antes las cosas. Ni siquiera fue letra muerta, porque no alcanzó ni siquiera a nacer. Solo fue un mero escrito que no valía lo que costaba el papel en el que fue escrita. Pero bueno, así son las cosas cuando la Cultura de Dedo gana la cultura de buena conciencia. Ahí queda para la historia esta metida de pata legislativa.

