Hay que reconocer una cosa, que cuando aparece la selección nacional de futbol todos nos emocionamos, sobre todo cuando son juegos del Mundial. Al final del partido criticamos y señalamos, pero en esos 90 minutos nos emocionamos al grado de gritar ¡¡¡gooool!!!. Pero ahora viene la cruda de esta emoción y es darnos cuenta que nuestro equipo tiene fallas. Pero también aciertos. De modo que más vale ser optimistas y disfrutar, que realistas y sufrir

