Vaya que tiene pantalones el presidente Andrés Manuel López Obrador al mandar por un tubo al embajador de USA en México,Ken Salazar, por haberse atrevido a criticar la reforma judicial. Esta es un pleito entre David y Goliat, recordando que en la historia el ganador fue el chapito David. Sin embargo, no se enfrentó con un Goliat que viene bien armado y que no es tan confiado. La actitud presidencial es muy temeraria en lo personal, porque en lo institucional no creemos pase a mayores. Sin embargo, conociendo a los gringos no se debe confiar ni darle la espalda.

