03 agosto 2020
El Cobanaro
Por Octavio Almada Palafox
Famacéuticas y depredación.
Así como en la literatura abundan los bestiarios, las monstruosidades, los catálogos de demonios, así en los temas de salud también hay mucha figura y personajes para hacer un bestiario de los depredadores de la salud. Un depredador es un animal que caza a otro para subsistir. En los términos que aquí se usa, el tono es un tanto más subido porque la industria farmacéutica en la historia de la medicina ha dado ejemplos de una depredación mezclada con rapiña. Estas empresas farmacéuticas se han adherido perfectamente a la mentalidad de mercado y han jugado un papel de infamia mercantil en donde lo que menos interesa es la salud pública. Incluso las inmensas fusiones de empresas tienen el propósito de dominar el mercado de la medicina.
Una investigación sugiere que “la consolidación en la industria farmacéutica tiene consecuencias preocupantes. El número de fusiones y adquisiciones que han involucrado a una de las 25 principales empresas se ha más que doblado, de 29 en 2006 a 61 en 2015, en parte por una revisión laxa de las fusiones. Entre 1995 y 2015, se fusionaron 60 compañías farmacéuticas y quedaron en 10”. (Revista Salud y Fármacos). Esto es la fiesta caníbal del neoliberalismo. En nuestro país se está librando una cruenta batalla contra todo el sistema de depredación que, ya se imaginará, maneja carretadas de dinero para convencer a políticos.
Con bastante generosidad se han redactado denuncias de investigadores sobre medicinas para denunciar el ambicioso y rudísimo mercado mundial de las medicinas, sobre todo de los padecimientos más “redituables” por ser masivos, como el cáncer, la diabetes, enfermedades del corazón y demás, y por supuesto las vacunas. Recordemos nada más el tema de las medicinas contra el cáncer infantil y el conflicto con esas empresas que prácticamente tenían un gran negocio tendido con los gobiernos panistas y priistas. Y como se trata de un tema especializado y muy técnico, la información también es una herramienta de control político. “El prontuario de las conductas desinformativas a cargo de la industria farmacéutica es extenso y está bien documentado. Incluye amedrentamiento directo a investigadores incómodos, publicidad engañosa, contratación de autores fantasmas, presiones y sobornos a editores y autores, estudios sibilinamente diseñados para resaltar u ocultar realidades según convenga, invención de enfermedades que promuevan la demanda de medicamentos supuestamente correctores de tales dolencias, y contrato a inescrupulosas empresas que operan en enclaves geográficos periféricos para convalidar las presuntas virtudes de los fármacos y que a menudo se pliegan a informar solo lo que sus empleadores permiten” (Revista cubana de salud pública).
Ante ello el plan de origen del Presidente López Obrador es una estrategia, la base de apoyo empresarial y mediático de la depredación farmacéutica, la mascarada moral de sus “objetivos” y su apego casi parasitario al presupuesto federal.
El viernes 31 de julio es otra de las fechas históricas en nuestro país. En esta ocasión por la inserción del concepto de sentido social en la salud pública y un inmenso revés al negocio monopólico y chantajista de ciertas empresas farmacéuticas. Ese día se realizó la Firma del acuerdo para la compra eficiente de medicamentos y vacunas junto con la UNOPS y la OMS.
El Presidente López Obrador anunció que ello significa que se obtendrán todas las medicinas en los países del mundo, medicinas de buena calidad, a bajos precios y sin corrupción. Con ello se resolverá el problema de fondo del abasto de medicamentos. Porque siempre han faltado los medicamentos; se ha llegado al extremo de distribuir medicamentos adulterados, que han causado hasta la muerte de personas y hay pruebas de que ha imperado la corrupción en todo lo que tiene que ver con la compra de los medicamentos; a esos extremos se ha llegado, se roban hasta el dinero de las medicinas. Y esto no se podía llevar a cabo porque no lo permitía le ley, los intereses creados que manejaban este negocio no permitían que se compraran los medicamentos en el extranjero, era un monopolio.
Y añadió que afortunadamente se reformó la ley con la ayuda de legisladores. Y esto será acompañado de la creación en México de una distribuidora de medicinas, de equipo médico y de vacunas, una distribuidora para que los medicamentos, los equipos que se compren en el extranjero al llegar al territorio nacional sean distribuidos y lleguen hasta el más apartado pueblo, la más apartada comunidad del país, que no falten los medicamentos; así como llegan los refrescos embotellados, que lleguen los medicamentos. Para eso es esta empresa, porque no sólo era la corrupción en la compra de los medicamentos, en las licitaciones, el pago exagerado por los medicamentos, sino también el sistema de distribución; no contaba el Estado con un sistema de distribución, no cuenta el Estado con un sistema de distribución de medicamentos, todo era también mediante contratos con particulares y ese era además otro problema. Entonces, estamos buscando resolver lo del abasto de los medicamentos de manera integral.
Con este convenio se busca lograr los cuatro principios de licitación: integridad, transparencia, competencia efectiva y mejor valor del dinero, y competencia efectiva, no competencia como forma, formal, competencia efectiva y que se logren los resultados de una mejor competencia, mejor resultado, y mejor valor del dinero para el Estado mexicano. Esto es de una dimensión mayúscula porque se firma un acuerdo para la adquisición de medicamentos, de equipos médicos, vacunas, con la UNOPS, que es una institución de la ONU.
Hay que hacer notar que la penetración del neoliberalismo en todos los aspectos de nuestra vida es algo sobre lo que hay que considerar. Ya hablamos de la nocividad de nuestra nutrición, sobre el sistema de salud, el económico. Ahora se da este inmenso paso humanitario acompañado por organismos internacionales para que los medicamentos, las vacunas y también, la distribución de la próxima vacuna contra el Covid19 esté regida por controles éticos, sociales y no por los criterios del negocio, del mercado. Un enorme triunfo sobre el neoliberalismo.
” La vacuna de la justicia, y la justicia vacuna” Octavio Almada
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