Saltar al contenido

El Profeta en tierra de mercaderes

 

 

 

 

02 septiembre 2019

El Cobanaro

Por Octavio Almada Palafox

El Profeta en tierra de mercaderes.

Recuerdo la primera vez que vi a Andrés Manuel López Obrador. Ya me había enterado de su fama. Un hombre con una pujanza incontenible con un aura difícil de entender pues dejaba ver una atracción popular desconocida en un personaje real, aunque con una luz solitaria en su entorno. Me impresionó esa confianza en sí mismo, ese andar sin titubeos, esa especie de misión que le abría caminos. Su lucha inicial, lo que yo sabía, era que deseaba cambiar la situación desde dentro de un partido. Un partido ciego y soberbio que ya tenía una marca en su frente, la marca del dinero. Algunas personas le han criticado eso, haber pertenecido a un partido que luego destruyó. Sí, destruyó. Así el PRI se recomponga ya lo tendrá que hacer bajo otras condiciones pero hay que dejar claro que AMLO destruyó al partido de estado. Por supuesto con el trabajo y entusiasmo de millones, pero sí con su estrategia. Ese mensaje se entiende con gran claridad ahora. Mientras muchas personas decidieron tomar, legítima y desesperadamente el camino armado, AMLO decidió tomar un camino inusual, inédito, imprevisto. El camino de minar al Partido de Estado, el partido de la ley de herodes , el partido que sirvió de pieza mecánica a un sistema económico buitre y de estirpe corrupta, desde su propio juego. Y ese hombre, con su obsesivo caminar y convocar desde los suelos nativos a la rebelión pacífica, logró imponer su fórmula solitaria que despejó esa cifra roja.  La estrategia del ahora Presidente de la República será recordada y estudiada como un recurso para vencer a la depredación parasitaria del sistema económico desde el lugar más débil de ese sistema, su propio núcleo enfermo. Poco a poco, con la inútil resistencia del poder incrustado en el Estado, fue desgranando los dilemas y los obstáculos. Véase todo ese camino recorrido hasta ahora y se podrá entender que AMLO se introdujo en el laberinto y lo resolvió. Ahora de lo que se trata, es de transformar. Y ya mostró el método, sus principios son las claves del método: pacíficamente, convenciendo a los empresarios que el negocio puede compaginarse con la justicia social, sin la locura de la ganancia delictuosa, introduciendo los elementos de la armonía social incluso dentro de la devastación social, ambiental y de seguridad pública que dejó el viejo régimen que no acaba de morir. Y esa es la carrera contra el tiempo del Presidente: crear las condiciones constitucionales para que puedan contener las ambiciones inacabables de los que gustan del dinero fácil, del dinero con sangre. De los que le tienen fobia al trabajo y a la ganancia real.

Y no es un año de trabajo. Van ocho meses de lección tras lección, de saltar obstáculo tras obstáculo; de ataques de una oposición sin brújula , de luchar contra los procesos que cultivaron y detonaron una inseguridad catastrófica, de construir para el México contemporáneo las condiciones y los primeros elementos estructurales para una transición a la democracia real. Recordemos con esto la mascarada panista de inhibir las condiciones de la transición y quedarse en una burda alternancia que sirvió para afianzar el sistema priista y regresar al partido de estado la intentona de restauración.

Cada paso presidencial es todo un diseño ajedrecista de la política. Recordemos la intensidad y la operación contra el huachicoleo, el sistemático robo de combustible que habrá enriquecido a muchos ex funcionarios del binomio pripanista y que fue espectacularmente neutralizado y con altos beneficios a los recursos económicos del gobierno. Ahí está el tema del aeropuerto, una arquitectura de la corrupción que apenas hace unos días, concluyó con la liquidación de todas las empresas que tenían contratos para esa construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). Se cierra ese capítulo bochornoso para el país y que aún se duelen los que se placen acomodar en las vías de la corrupción. Tenemos la conocida operación de la austeridad en las instituciones de gobierno que tanta resistencia ha mostrado en todo el espectro opositor, desde los medios de comunicación hasta los cínicos berrinches de quienes vivían como príncipes gracias a los recursos presupuestales. Esto sumado al desmantelamiento de la inmensa estructura de privilegios de los anteriores funcionarios, entre sueldos obscenos y personal a su disposición, por ejemplo, los 8 mil elementos del estado mayor presidencial que sirvieron incluso para cuidar a personas ajenas al poder ejecutivo. Los programas sociales, todos, que tan puntualmente han sido criticados por cierta clase social y que son una de las joyas de la distribución de la riqueza que antes estaba enderezada para concentrar la riqueza en unos pocos y que ahora tienen impactos favorables para 18 millones de beneficiarios de los programas sociales. Es decir en ocho de cada 10 hogares.

Los trabajos de la Secretaría de la Función Pública que abrió 18 mil investigaciones abiertas por presuntos actos de corrupción y que ha destituido a más de cien funcionarios públicos con cerca de 2 mil sanciones impuestas a más de mil 400 servidores públicos. Tenemos también el Instituto para Devolverle al Pueblo lo robado que ha canalizado dinero ilícito a obras sociales y apoyos. Y qué decir de esas bofetadas con guante blanco a los profetas del desastre cuado Carlos Hank González, presidente del Consejo de Administración del Grupo Financiero Banorte, hizo un llamado a los empresarios a sumarse a la “Cuarta Transformación” liderada por Andrés Manuel López Obrador. Y esa otra cuando El empresario Carlos Slim respaldó los proyectos gubernamentales. Incluso Slim dijo que es “intrascendente” si se registra o no crecimiento económico pues éste se verá cuando la inversión pública arranque. Asi mismo Slim Helú destacó que la inversión que hará el gobierno en proyectos como la refinería y el Tren Maya generará actividad económica y empleo. Y machacó a los adversarios diciendo: “En los objetivos que tiene este gobierno creo que todos hemos estado 100% de acuerdo” dijo.

Lo cierto es que la estrategia ya se va viendo en su materialización. Ya poco a poco se va entendiendo que el Presidente Andrés tiene proyecto, tiene sentido, tiene visión estratégica y por supuesto, rumbo. Otra vez la receta surte efecto: la persistencia, el ajedrez fino y paciente, el drible mediático, la receta del platillo tradicional del empecinamiento con postre dulce. Y sí, con ese halo psicológico de autonomía y trabajo desaforado, tenemos, no un mesías por favor, pero sí un profeta en tierra de mercaderes que tiene bien puesta su visión y su misión.

” El corazón y la misión son el motor y la voluntad junto con el amor al pueblo es Vivir” Octavio Almada

@octavioalmada 1

@ElCobanaro

Regístrate en nuestro boletín de noticias para estar al día en las noticias de Sonora con Informativo Entre Todos

No envíamos SPAM, consulta nuestras políticas de privacidad para más información.

Etiquetas: