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¿Y después de la marcha, qué?

 

 

21 agosto del 2019

Andanzas

Por Marcela Alvarado

¿Y después de la marcha, qué?

En México, a más de 627 mil 100 mujeres las han tratado de obligar a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad a lo largo de su vida. A 171 mil 048 en los últimos 12 meses (2016). Esto es apenas una muestra de un panorama mucho más amplio y que muestra que mientras el machismo no sea combatido a profundidad, miles de féminas seguirán expuestas.

La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de la Relaciones en los Hogares 2016 (Endireh) del Inegi, que es la más reciente, incluye datos que permiten precisar mejor que las versiones anteriores en qué situaciones se da la violencia y los ámbitos en que se presenta, como son el escolar, laboral, comunitario y familiar.

Ante el contexto de lo ocurrido la semana pasada, cuando miles de mujeres en CDMX salieron a protestar para exigir justicia en los casos de violaciones cometidas por policías capitalinos en contra de tres mujeres, y en general, en contra de la violencia feminicida en el país, hay una diversidad de datos que explican el grado de indignación que llevó a que parte del contingente rebasara la civilidad.

El 65.3% de las mujeres fueron víctimas de violencia comunitaria en el último año, concretamente en la calle y los parques. De las agresiones en la calle, el 66.8% fueron de tipo sexual (piropos groseros u ofensivos, intimidación, acecho, abuso sexual, violación e intento de violación).

Un promedio de 280 mil mujeres han sido violadas a lo largo de su vida, 71 mil de ellas en el último año (2016). Y así, podría seguirle. El punto es que, la sociedad mexicana no ha entendido la gravedad de esto, porque los patrones de conducta no han variado gran cosa.

Hay tarea para tod@s

Los actos vandálicos ocurridos en la marcha del viernes, que para nada se justifican, dejaron una lección para las organizadoras, y una tarea para las y los mexicanos, incluyendo en primer lugar a las autoridades de los tres niveles de gobierno.

No bastan los discursos ni las reuniones. Es tiempo de hechos, de que gobernantes se despojen de sus prejuicios personales y realmente impulsen un cambio profundo, no por encimita con una que otra campaña publicitaria. Y deben involucrar a los hombres también. Si nada más se enfocan en concientizar a las mujeres, pero a la contraparte no le llega ningún mensaje, será inútil cualquier esfuerzo.

Urge que el Inmujeres tenga un papel más activo y comience por reeducar con perspectiva de género desde el Presidente de la República, los Secretarios de Estado y así hasta llegar a quienes atienden en alguna ventanilla gubernamental, así como los Institutos de las mujeres en los estados a las y los gobernadores, alcaldes y alcaldesas, a legisladores, a regidores. Y un largo etcétera.

Debe sensibilizarse a todas y todos, en especial a servidores públicos de áreas de seguridad y de salud, lo mismo que una intensa capacitación a integrantes del Poder Judicial, para no revictimizar a las mujeres.

Y esto debe ir más allá, a las escuelas de educación básica, a las universidades. Tiene que haber una educación tendiente a formar mejores mujeres y hombres en la igualdad, en el respeto.

Que cada familia es libre de educar a sus hijos como mejor le parezca, sí, pero si esa ideología de los roles tradicionales que fomentan el machismo ha derivado en los índices de violencia que tenemos, algo se tiene que hacer desde el Estado para combatirlo. De otro modo, esto no cambiará.

Hasta el próximo miércoles.

Maestra en Ciencias Sociales con especialidad en Políticas Públicas por El Colegio de Sonora y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora.

Twitter: @AlvaradoVMarce

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