Andanzas
Marcela Alvarado
Entre el orgullo y el odio
Los colectivos buscan visibilizar una problemática. Luchan por la igualdad de derechos, por poner fin a la discriminación y a las prácticas de odio.
En el caso de la comunidad Lésbico Gay, Bisexual, Transgénero, Travesti, Transexual e Intersexual (LGBTTTI), hace días se llevó a cabo la 39 marcha del “orgullo gay” en México, para demandar un trato digno y respetuoso del resto de la sociedad.
Un evento que genera reacciones encontradas. Atrae a muchas personas, sean o no LGBTTTI, en respaldo a la lucha por el reconocimiento de sus derechos; otros más prefieren el silencio para no ser blanco de ataques y discriminación, y, no faltan quienes dan muestras de odio al tildarlos de ‘enfermos’.
Odio irracional
De lo poco bueno que ha hecho el presidente Enrique Peña Nieto en materia de derechos humanos, está su iniciativa de reforma constitucional para establecer el derecho al matrimonio sin discriminación, misma que fue bloqueada en la Cámara de Diputados.
Recientemente, el Conapred inició una campaña nacional contra la homofobia, misma que se ha promovido con el ‘hashtag’ #MéxicoIncluyente, cuyo objetivo es “visibilizar y combatir los estigmas, prejuicios y estereotipos negativos hacia las personas LGBTI, así como transmitir el valor de la inclusión, fundamental para crecer como país”, acorde a Alexandra Haas Paciuc, titular del organismo.
En la otra cara de la moneda, el Consejo Mexicano de la Familia (Confamilia) puso en marcha una campaña llamada “Dejen a los niños en Paz”, con publicidad móvil a través de un autobús que recorre varias ciudades del país.
Tanto tienen derecho unos a manifestar el orgullo de la diversidad sexual y exigir un trato igualitario, como otros a defender su creencia de que la única familia válida es la que forman un hombre y una mujer.
El problema es que esta organización ultraconservadora promueve un discurso de odio, con mensajes que tergiversan lo que la comunidad LGBTTTI busca.
Mentira que se trate de enseñar a los menores a ser gay, y tampoco existe una “ideología de género”, como afirman los defensores del modelo tradicional de familia. Se trata de inculcar respeto y que no haya discriminación, como establece la Constitución.
Los colectivos de mujeres promueven la igualdad en materia laboral, el deporte, el hogar, etcétera y luchan contra el machismo, para terminar con la violencia de género, así como los colectivos gay demandan que el matrimonio pueda ser también entre personas del mismo sexo y tener derecho a adoptar.
Reforma pendiente en Sonora
El Congreso de Sonora está obligado a proceder, a partir de la jurisprudencia 43/2015 de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que establece que es inconstitucional la ley de cualquier entidad federativa que, por un lado, considere que la finalidad del matrimonio es la procreación o que lo defina como la unión entre un hombre y una mujer.
A partir de una acción de inconstitucionalidad que promovió la CNDH en Jalisco, el año pasado la SCJN determinó por unanimidad invalidar el artículo 260 del Código Civil de ese estado, que establecía que el matrimonio solo era válido si era contraído entre un hombre y una mujer.
¿Esperarán las y los legisladores locales a que una acción similar les obligue a la reforma del Código de Familia o seguirán nadando de muertito y obligando a las parejas del mismo sexo a tramitar amparos para poder matrimoniarse?
San Carlos S.A. de C.V.
Reprobable el desdén de la Semarnat y la Profepa en Sonora ante los abusos del propietario de terreno aledaño a la playa de Los Algodones en San Carlos Nuevo Guaymas, quien con toda impunidad cercó el acceso a la otrora playa pública y ahora cobra por ello. Además de que antes ya había destruido parte de las dunas.
Hasta el próximo miércoles.
Maestra en Ciencias Sociales con especialidad en Políticas Públicas por El Colegio de Sonora y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora.
Twitter: @AlvaradoVMarce

