Andanzas
Marcela Alvarado
Entre concesiones te veas
De nueva cuenta, un gobierno, en este caso municipal enfrenta una seria crisis por ignorar a sus ciudadanos a la hora de los grandes proyectos.
La calidad y eficacia en la prestación de servicios públicos es un indicador de lo bien o mal que anda un gobierno. Hacia la recta final del trienio del panista Alejandro López Caballero, la recolección de basura iba de mal en peor en algunas zonas de la ciudad.
A una semana de llegar el priista Manuel Ignacio Acosta a la presidencia municipal, una de sus primeras acciones fue mandar reparar 24 camiones, a fin de tener en condiciones apropiadas al menos a 45 de 76 unidades, según se informó en su momento, para regularizar la prestación de recolección de basura.
Siete meses después, el discurso cambió y su secretario del ayuntamiento, Jorge Suilo hablaba de que se analizaba la posibilidad de privatizar este servicio, porque resultaba prácticamente incosteable, ante el elevado monto en el pago de horas extra a los trabajadores y el mantenimiento de los camiones.
La inconformidad de los empleados sindicalizados no se hizo esperar, ante el riesgo de perder su fuente de trabajo. Para junio de 2016, Suilo daba a conocer que se cancelaba la alternativa de privatizar, luego de llegar a un acuerdo con el sindicato para contratar 55 trabajadores y en cambio, reducir 80 por ciento el pago de horas extra. Recientemente, el alcalde entregó 7 camiones.
Es decir, al final se optó por lo que desde el inicio debió hacerse, que fue dialogar, llegar a acuerdos, eficientar el servicio, mejorar el equipo de trabajo, en este caso, aumentando la flotilla de camiones. Pero primero hubo presión social, situación que bien pudo evitarse.
Concesión de alumbrado público
Hay la sospecha de que se dejó caer el servicio, a fin de que los hermosillenses subieran el tono de sus quejas y justificar el proyecto de concesión, del cual no se supo nada hasta que la regidora del Movimiento Ciudadano, Rosa Elena Trujillo comentó que iba en la orden del día de una sesión de cabildo, misma que se celebró, inusualmente, en sábado.
En noviembre del año pasado, en medio de protestas por el proyecto que se conocía de incrementar los montos de las multas de tránsito y ratificar el incremento del 35 por ciento en la tarifa de agua potable, se presentó, en efecto, esa iniciativa de concesión del servicio de alumbrado público en Cabildo y fue aprobada tanto por los regidores del PRI como del PAN.
Hasta el diputado Moisés Gómez Reyna defendió en ese entonces ese acuerdo, aunque aseguraba no era privatización. De primera instancia, tuvo mayor impacto en la sociedad el tema de las multas, no se reparó de inmediato en lo de “la luz”.
La información que fue aportando Movimiento Ciudadano quizá no permeó en forma masiva, pero sembró la duda y en la coyuntura por el “gasolinazo” que el Gobierno federal dio como regalo de Año Nuevo a los mexicanos, el grupo de ciudadanos que fue conformando el movimiento contra el alza de las gasolinas incluía en sus consignas también el rechazo a privatizar el servicio de alumbrado público.
De nada valieron la inconformidad primero de los regidores de MC y luego del movimiento “No al Gasolinazo Sonora” o la tardía reacción de arrepentimiento del PAN, que primero avaló y luego condenó aquello de lo que fue parte, en un malogrado intento por capitalizar el malestar de los hermosillenses. Al final, el Cabildo ratificó esta iniciativa, después de ser avalada por el Congreso local y una vez ya con el fallo de la licitación.
Ciudadanos contra ciudadanos
Lo que se vivió el 27 de febrero es un episodio vergonzoso. Policías en actitud intimidatoria hacia los manifestantes del movimiento contra el gasolinazo, mismo que erró su estrategia al avisar que tratarían de impedir la sesión de Cabildo, por lo que obviamente ya eran esperados con las puertas cerradas.
Enfrentamientos físicos y verbales entre las por lo menos dos facciones de este grupo, los “No al gasolinazo” y los “Pueblo unido” con un grupo de lideresas del PRI, que acudieron a defender al alcalde.
Maloro Acosta provocó que se diera un enfrentamiento entre los ciudadanos. Por un lado, quienes llevan varias semanas en una lucha social que nació por una causa justa, pero que fue contaminada por partidos políticos y por otro, quienes suelen movilizar gente para que luzcan los eventos políticos en tiempos de campaña.
Llamarles “muertos de hambre” en ese tono despectivo como se escucha en uno de los videos, tampoco habla bien de quienes fueron a exigir ser escuchados. Sí, es gente pobre y quizá algunos han hecho de eso su modus vivendi, pero en lugar de centrarse en la exigencia hacia el alcalde y el Cabildo, se llegó a eso, hermosillenses contra hermosillenses.
Hasta el próximo miércoles.
Maestra en Ciencias Sociales con especialidad en Políticas Públicas por El Colegio de Sonora y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora.
Twitter: @AlvaradoVMarce

