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“Saqué a mis 8 sobrinos, todos muertos” Víctima del terremoto de Afganistán

Afganistán .- “Saqué a mis 8 sobrinos con estas manos, pero todos los que saqué estaban muertos”, relata Nazeer, uno de los supervivientes de uno de los peores terremotos que asoló el oeste de Afganistán el pasado sábado, dejando 4 mil 500 víctimas.

Este hombre, de 32 años, se encontraba en casa con su tía en el distrito de Zindah Jan, la zona cero del sismo, cuando su alrededor se empezó a derrumbar.

La familia, de repente, se abrazó, llorando por la tragedia que estaban viviendo.

Horas después, Nazeer se encontraba solo en la labor de rescate de su familia. Sus sobrinos quedaron atrapados en los escombros, a medida que los fue sacando, se dio cuenta que nada podía hacer por su vida. Estaban todos muertos.

Solo quedaron vivos Nazeer y su tía.

Nazeer mira a su tía, quien habitualmente visitaba su casa, y se da cuenta de nuevo de la realidad, que sus casas se derrumbaron.

“¿Adónde iremos?, todo, incluidas las casas destruidas”, le dice Nazeer mientras la abraza.

Zindha Jan, la zona cero

El distrito de Zindah Jan, en la provincia de Herat, fue el epicentro del terremoto de 6,3 de magnitud que el pasado sábado dejó 4 mil 500 víctimas entre muertos y heridos. Hasta ahora los talibanes han identificado unos mil muertos, sin embargo aseguran que no son capaces de dar un número preciso de fallecidos.

A ese sismo le siguieron otras cinco réplicas, tres temblores el pasado lunes y otros cuatro este miércoles, en plena labor de rescate, dejando otro centenar de heridos.

Zindah Jan la componían una veintena de aldeas habitadas por campesinos, de las cuales 13 de ellas quedaron completamente reducidas a escombros.

Los habitantes de esta zona se dedican sobre todo a labores de ganadería y actividades agrícolas, a menudo insuficientes para llegar a final de mes, por lo que muchos jefes de familia y jóvenes se ven obligados a emigrar a la vecina Irán a trabajar y volver al poco tiempo con dinero suficiente para dar de comer a los suyos.

La zona se expone además a constantes desastres naturales, siendo cada vez más vulnerable a los efectos del cambio climático. Fuertes vientos estacionales azotaron Zindah Jan por 7 u 8 meses, destruyendo algunas de las viviendas, hechas de adobe y piedra, y obligando a familias a vivir en tiendas de campaña.

La llegada del invierno, cada vez más gélido, preocupa a los supervivientes del terremoto, sin un hogar en el que refugiarse cuando empiece la bajada de temperaturas en las próximas semanas.

“Recibí mantas, esta zona tiene vientos estacionales y clima frío”, indicó Nazeed, que ahora vive en una tienda de campaña ubicados en campamentos, al amparo de organizaciones humanitarias y los talibanes.

Sin embargo, “la tienda no funciona cuando hay viento, el viento la arrastra y las mantas no funcionan cuando hace frío”, ya que no son suficientes para abrigar, advirtió el hombre.
“¿A dónde ir, cuando las casas están destruidas”, pregunta Nazeed a su tía.

Haji Zareen también se cuestiona su futuro tras perder a cinco miembros de su familia en el fatal terremoto. Todos vivían en la aldea de Sia Ab, en Zindah Jan.

La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), estimó que más de 12 mil personas se han visto afectadas, incluidas mil 730 familias, por el mortífero terremoto.

“Nadie entiende, cada uno va a lo suyo. Todas nuestras vidas han sido destruidas, no nos queda nada”, lamentó Zareen.

Fuente/Reportero: Milenio.

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