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Laboran en la informalidad 55 de cada 100 trabajadores

Redacción .- En México, más de la mitad de la población que tiene un empleo se desempeña en la informalidad laboral, es decir, carece de un contrato, prestaciones y de seguridad social, indica la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Al cierre del cuarto trimestre de 2025, la informalidad laboral pasó de representar el 54.5 a 55 por ciento de la población ocupada en un año, lo que significó que 493 mil 821 personas se sumaron a la informalidad en el último año.

Especialistas consultados por El Sol de México coinciden en que el avance de la informalidad refleja el debilitamiento de la economía durante 2025, año en el que sólo creció 0.8 por ciento anual.

“El crecimiento de la informalidad es síntoma de una economía con baja productividad y limitada capacidad para absorber la mano de obra disponible”, señaló Artemisa Montes, economista de la Universidad La Salle.

La especialista consideró que son tres factores los que impulsan este fenómeno: la alta mortalidad empresarial, el débil dinamismo económico y la facilidad para operar fuera del marco regulatorio.

Detalló que alrededor de 95 por ciento de las empresas en México son microempresas con entre cero y cinco empleados, cuya vida promedio oscila entre tres y cinco años.

SIN FRENO
Durante el último trimestre de 2025, la informalidad laboral representó hasta 55 por ciento de la población ocupada en el país.

Causas y diferencias regionales de la informalidad
“Cuando estos negocios desaparecen, las personas trabajadoras suelen recurrir a la informalidad ante la falta de alternativas laborales”, expuso Montes.

Los datos del Inegi muestran que a nivel estatal, Oaxaca registró la mayor tasa de informalidad, con 80.1 por ciento; seguido de Guerrero con 75.7 por ciento, y Chiapas con 74.9 por ciento, lo que evidencia una marcada brecha regional.

Montes subrayó que iniciar una actividad en el sector informal continúa siendo más sencillo y menos costoso que formalizarse, debido a trámites complejos y elevados costos regulatorios que desincentivan la creación de negocios formales.

“La informalidad es mayor en regiones donde la cobertura de seguridad social es limitada y las oportunidades de empleo formal son escasas”, apuntó.

Crecimiento del empleo y calidad laboral
Si bien al cierre del cuarto trimestre del año pasado, se reportó 59.78 millones de personas ocupadas, esto apenas representó un aumento anual de 0.50 por ciento; mientras la informalidad avanzó 1.52 por ciento en el mismo periodo.

Para Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico de Grupo Monex, el problema central del mercado laboral mexicano no es la generación de empleo, sino su calidad.

“El mercado laboral continúa creando ocupación, pero una parte importante corresponde a empleos precarios, sin seguridad social ni derechos laborales”, afirmó.

La analista explicó que la estructura productiva del país está dominada por unidades económicas pequeñas, con baja productividad y limitado acceso al financiamiento, lo que dificulta la formalización.

Agregó que la desigualdad regional mantiene niveles elevados de informalidad en el sur del país, mientras que la cobertura insuficiente de seguridad social empuja a millones de personas hacia esquemas laborales informales.

Los datos del Inegi muestran que la tasa de desocupación nacional se ubicó en 2.5 por ciento, siendo Tabasco, Sonora, Ciudad de México, Coahuila y Jalisco, los estados que reportaron los niveles más altos de desempleo.

Impacto de reformas laborales y consecuencias de la informalidad
Sobre el impacto de recientes reformas laborales, como el aumento de vacaciones o los incrementos al salario mínimo, Quiróz consideró que podrían estar influyendo en los costos de contratación formal, aunque no representan la causa principal del aumento de la informalidad.

Explicó que medidas como los incrementos sostenidos al salario mínimo, la ampliación de vacaciones o la discusión sobre la reducción de la jornada laboral elevan el costo total de contratación, especialmente para pequeñas y medianas empresas intensivas en mano de obra.

“La informalidad reduce la base tributaria, limita los ingresos públicos y presiona al sector formal, que debe compensar la falta de aportaciones. Al mismo tiempo, las personas trabajadoras informales enfrentan ingresos inestables, menor acceso a servicios de salud y ausencia de protección ante crisis, lo que amplifica la vulnerabilidad y la desigualdad en México”, concluyó.

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