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Estados Unidos, Ucrania y Rusia llegan a un acuerdo sobre el Mar Negro

Redacción .- Una semana después de la llamada entre el presidente Estadounidense, Donald Trump, y su contraparte rusa, Vladimir Putin, la iniciativa del Mar Negro ha sido aceptada por todas las partes.

Una pausa a los ataques a infraestructura energética y la garantía de seguridad para la navegación en el Mar Negro fueron los principales resultados que Estados Unidos alcanzó con dos acuerdos individuales con Rusia y Ucrania.

En el primer paso para un acuerdo de paz, ambos bandos han acordado pausar los ataques a embarcaciones que naveguen por el Mar Negro, así como establecer controles y puntos de inspección para asegurar que navíos comerciales sean utilizados para fines bélicos. Como parte del acuerdo, la Casa Blanca se ha comprometido a apoyar la reintroducción de productos agrícolas y fertilizantes rusos a los mercados internacionales; de la misma manera, Moscú, criticó a Occidente por importar granos ucranianos en vez de dejar que fluyeran a países más necesitados, como se acordó en 2023.

Dado que el entendimiento se da con Estados Unidos y no entre los beligerantes, tanto Rusia como Ucrania han buscado que Washington garantice el cumplimiento de lo pactado. El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky declaró que si los rusos violan el acuerdo será evidencia para la Casa Blanca de la necesidad de encrudecer las sanciones y mantener el apoyo bélico; mientras tanto, para el ministro de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa, Sergey Lavrov, se necesita el apoyo de Washington para asegurar que el mandatario ucraniano mantenga la tregua.

El anuncio llega después de semanas de diálogo entre Estados Unidos y los dos combatientes y cómo resultado de negociaciones entre el Kremlin y la Casa Blanca, cuyas delegaciones fueron recibidas en Arabia Saudita.

Si bien al inicio del conflicto la Armada rusa intentó imponer un bloqueo a los puertos y rutas de Kiev en el Mar Negro, una serie de ataques ucranianos en 2023 obligaron a Moscú a retirar sus embarcaciones y a partir de entonces las batallas navales han representado una fracción minúscula de los enfrentamientos entre Rusia y Ucrania.

En tanto que una pausa en los ataques marítimos no es un factor decisivo en el desarrollo de la guerra, la iniciativa por evitar que la infraestructura energética sea blanco de ataques puede brindar a la población de ambos países un respiro en medio de las carencias que enfrentan como resultado del conflicto.

Durante los tres años del conflicto Rusia ha utilizado misiles y drones para atacar la red eléctrica ucraniana bajo el argumento que su infraestructura es parte del esfuerzo bélico y, por lo tanto, un objetivo legítimo. En los últimos meses Kiev ha respondido con una estrategia similar. Mediante enjambres de drones de largo alcance, Ucrania ha atacado refinerías e infraestructura petrolera con el afán de evitar que el Kremlin utilice estos recursos para financiar la guerra.

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