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Morena y el sistema de partidos

 

 

 

 

26 agosto 2019

El Cobanaro

Por Octavio Almada Palafox

Morena y el sistema de partidos.

Uno de los temas de agenda de la semana fue el conflicto que desató el proceso para elegir al nuevo presidente de la mesa directiva de la Cámara de Senadores. Sabemos que el partido mayoritario es MORENA y que en todo grupo parlamentario hay una conflictividad natural de liderazgos, de grupos internos y, también hay que asumirlo, de intereses personales.

Comencemos diciendo que el sentimiento social hacia los partidos políticos desde hace mucho tiempo es negativo. Altamente negativo. La clase política está muy mal vista porque el partido de Estado se encargó de convertir al sistema de partidos en un esquema de dominación, en una suerte de oficina de partes, de oposiciones inventadas, de control absoluto del país que envolvía empresas y delincuencia organizada. Eso ya lo sabemos hasta el cansancio y la mayoría de la gente culpa, con justa razón, a esa clase política. Pero hay que dispersar las culpas también a las empresas. No podría darse una existencia de sistema económico sin las empresas y son las empresas las que deberían compartir las culpas pues sus intereses son los que se han visto desmesuradamente nutridos. Pero ellos, las empresas, se encargaron de que las culpas de este sistema corrupto se concentraran en los políticos y sobre todo en los diputados. Los empresarios con sus fundaciones, muchas de ellas para desviar u omitir impuestos, se lavaron las manos. Las publicidades de las empresas y de los organismos de empresarios siempre salieron con su mensajería social de vivir armoniosamente la desigualdad social y apechugar todas las dolencias que la concentración de la riqueza y la corrupción.

Esto lo digo porque tenemos que entender que el sistema político sobre el que se asienta nuestra vida cotidiana es un sistema de partidos. Esa es la idea. Y es una idea política genial pero que fue pervertida por el Partido de estado, llamado paradójicamente así porque esa es su atrofia, su perversión, ser un partido de Estado. Y es una idea genial porque surgió para que los grupos sociales pudieran intervenir en las decisiones de las monarquías: comerciantes y trabajadores, es decir burgueses y proletarios pudieron tener algunas representaciones en los parlamentos. Poco a poco el sistema de partidos desplazó a las monarquías y su idea es formar un equilibrio de representaciones populares para ver los asuntos de los gobiernos en turno. Bien pues ese es el sistema donde vivimos.

El sistema de partidos fue pervertido, sobajado, incluso es despreciado por la ciudadanía. Sin embargo no hay otro sistema de convivencia política por ahora y existe la oportunidad de hacer una reingeniería moral y estructural de los partidos.

Sabemos que el PRI y el PAN se encargaron de colapsar al país. Viviremos aún muchos años sus daños. Pero de lo que se trata es de transformar y encauzar ese sistema de partidos mientras encuentra la humanidad otra forma de autoorganizarse socialmente. Y sí, el ahora presidente con su vorágine de transformación del país, también incidirá en la reconstrucción indirecta o directa de los partidos políticos y por ende en el sistema de partidos.

Primero porque el triunfo de Morena obliga a ese partido a comportarse de otra manera y a entender la profundidad de lo que implica la 4ª Transformación.   Segundo, porque el triunfo de AMLO prácticamente derrumbó a los partidos tradicionales, al denunciarlos, al exponer su corrupción interna y propiciatoria y al develar la complicidad de partidos, funcionarios, instituciones y empresas corruptas. Echele un ojito al esquema de la estafa maestra para ver un mapa de corrupción de los muchos que tiene nuestro país.

Si los partidos políticos quieren sobrevivir habrán de transformar radicalmente sus comportamientos y desplazar a sus generaciones corruptas y reconstruirse austeramente con miras a reconstruir al país. Eso lo logró AMLO también indirectamente.

Pero ese mensaje también va contra el ahora partido que él creó y del que puntualmente se deslindó. Regresamos al tema: la elección de la presidencia de la mesa directiva de la Cámara de Senadores. Ahí no nos van a importar los nombres, nos importarán los procesos legales que fueron trastocados. Eso es lo que importa y eso justamente señaló el Presidente en una de sus conferencias de prensa mañaneras en uno de sus cuidadosos y claridosos mensajes, refiriéndose al conflicto referido: Dijo que los políticos que buscan “colarse” no ayudan y, sin señalar ni nombrar destinatario, advirtió que “el pueblo reconoce quién es un trepador, un oportunista, un politiquero”.

Y es cierto, harta la ciudadanía de actitudes personalistas y de proyección personal, lo que urge es esa recomposición partidaria y no el refrendo de las habilidades politiqueras que tanto gustaba de ejercer el partido de estado. La mirada está puesta en la transición y para ello se requieren conductas diferentes, políticos diferentes o por lo menos comportamientos diferentes.

Y miren , la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena será la instancia encargada de dirimir el conflicto interno entre los senadores. Y lo subrayó la Presidenta de ese partido “Lo único que necesitamos es pedir que tengan un comportamiento acorde a los estatutos de Morena; aun cuando hay muchos legisladores que no militan en Morena, el hecho de estar dentro de nuestra bancada y de haber tomado y haber llegado como candidatos de Morena, que se vieron beneficiados por los propios votos de Morena, creo que los obliga, los obliga a comportarse en base a los principios de Morena, no en base a los partidos que vienen”.

Y es que existe mucha preocupación entre la militancia sobre el futuro de Morena; sobre todo cuando esa militancia sabe que el Proyecto Alternativo de Nación apenas es el comienzo de los objetivos del Presidente Andrés Manuel. La militancia prevé varios conflictos que pueden generar una desviación ideológica e institucional de MORENA. Pero eso ya es asunto de ese partido que ojalá pueda lograr la consistencia político-institucional de partido que se requiere: una orientación ideológica  firme, novedosa, de izquierda mexicana, con argumentos y orden sólidos, con una estructura que soporte la infestación de conductas corporativas y corruptas, con una ética radical y contundente, así como el disponer de un proceso institucional de pedagogía política que forme cuadros competentes y que se distinga por una nueva conciencia política y una disciplina libre de arrebatos de grupo. O se elabora un nuevo paradigma en el sistema de partidos o vamos para atrás.

“Los partidos sin partido serían un sueño sin almohada”  Octavio Almada

@octavioalmada1

@ElCobanaro

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