Vaya tropiezo que tuvo el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, al ser abucheado, pero en serio, en el estadio de beisbol de la CDMX durante el juego de Ligas Mayores. Seguramente su asesor de imagen se le hizo fácil y divertido que se presentara el funcionario en este juego, pero no contó con la maldición de los estadios, en donde a los políticos les va mal. Se le olvidó al tabasqueño que no es el presidente, sino solo un empleado. Y miren vaya que pagó caro el error. Se metió al terreno de doña Claudia y pagó caro su temeridad.

