Por decreto de la presidencia de la república dicen que se acabará la venta de comida chatarra en las tienditas escolares del país. Esto para tratar de controlar el desorden que hay con los alimentos de los niños y jóvenes en sus escuelas. Lo malo, que al estilo mexicano, hacen un hoyo más grande para tapar un hoyo más chico. Primero, no dicen como la harán los padres para ahora poder ofrecerles comidas “balanceadas” sin grasas, sales ni azúcares a los chamacos. Segundo, como van a cubrir los miles de empleos que se perderán de las fábricas que producen la chatarra. Ah, pero que buen anuncio populista. Esto, como pasó la primera vez, va directo a la basura.

