Churchill le ofreció a los ingleses para salir adelante en la Segunda Guerra Mundial, sangre, sudor y lágrimas. Algo que los políticos no pueden ofrecerle a los mexicanos porque simplemente no están para andar aguantando crisis sin pasar factura. A los mexicanos hay que darles pan y circo, por eso a lo largo del país en las fiestas de la Independencia se gastan cientos de millones con espectáculos y mucho, mucho circo. Esto no es de hoy ni de la 4T, sino que viene de antes. Lo único que se les puede reclamar es que olvidan su pobreza franciscana por el lujo faraónico. Pero así lo queremos, pues así hay que darlo.

