Al final del día el payaso de Marx Arriaga, el que se encargó de echar a perder los libros de texto de la SEP, por fin dejó el hueso. Pero se dio el lujo de estar cien horas atrincherado burlándose de la presidenta, porque mostró que solo hace caso a su jefe de Palenque. Veremos si su jefe lo rescata y le dan hueso de consolación como el caso de Hugo López Gatell. Sería el colmo.

