Alfonso Canaan, quien se hizo conocido por encabezar el jugoso negocio de tomar las casetas de cobro de la cuatro carriles y luego poner a gente a botear para recibir apoyos “voluntarios”, anunció que renunció a su puesto en el gobierno del estado por el desalojo que hizo el gobierno de las casetas del Fundición y Esperanza. Seguramente pensó que el gobernador no le recibiría la renuncia, pero le salió chueca la bala. No solo se la aceptaron, sino que el mandatario estatal dijo estar de acuerdo con los desalojos y que el dinero mejor se vaya a obras públicas que a bolsillos particulares.

