A pesar de que se había cacaraqueado que toda la comunidad universitaria estaban desesperados por elegir a sus autoridades y demás órganos directivos de la Universidad de Sonora. Pues miren que nanay. Apenas si se tomaron la molestia de participar en la votación un infame 30%. En pocas palabras, este modelo “democrático” no llamó la atención y resultó, por lo pronto, un sonoro fracaso, porque ahora las autoridades han sido electas por una minoría, lo que las hace si no ilegales, si ilegítimas. Y tanto que anduvieron llorando por una nueva ley.

