Este 4 de marzo el PRI va a cumplir 94 años de existencia. Y muchos consideran que es un partido en enfermedad terminal, porque ya está todo achacoso, enfermo y sin dar visos de que pueda recuperarse. Además, en lugar de mostrar solidez, lo que se observa es una división interna que los acercan más a su final. Veremos si hay alguna fórmula milagrosa para revivirlo, pero en tanto, más vale que le vayan preparando una esquela funeraria.

