Que vergüenza con la ministra de la Suprema Corte de Justicia, Yasmín Esquivel, quien busca la presidencia de la institución sin tener el nivel académico para ello, porque le acaban de descubrir que ni siquiera hizo la tesis para graduarse de licenciada en derecho, porque se la pirateó a otro estudiante que la había hecho un año antes. Pero además la exhibieron porque es la esposa de José María Riobóo, nada menos que el constructor consentido de López Obrador. Caray, esto es no tener vergüenza, aunque se ve que eso no pesa en este gobierno, donde la mentira se vuelve verdad en boca del jefe máximo.

