Con todo y que el canciller Marcelo Ebrard es de izquierda tirando a ateo, seguramente le debe estar rezando a San Judas Tadeo, santo de las cosas imposibles, para que el presidente Andrés Manuel López Obrador no le aviente otro tiro al gobierno americano en la ceremonia de esta noche . Porque dicen los especialistas que el vaso ya está hasta el borde y una gota más… y paff. El rechazo de un representante de altura para estar en las fiestas del bicentenario fue un mensaje claro. Por lo mismo, ya no se las anden rascando al tigre.

