Que solo es cosa de horas, cuando mucho de días, para que se anuncie el divorcio entre el PAN y el PRI, porque los panistas de plano no aguantan los desplantes del líder del tricolor, Alito Moreno, y sobre todo, porque es más lo que pierden que lo que ganan con esta alianza. Si llega a quedarse solo el tricolor va encaminado a desaparecer, porque no hay manera de que puede levantarse. Es el partido por el que menos votarían los mexicanos y además no tienen un liderazgo que pueda salvarlos. Por lo pronto, hay que mandarle hacer el epitafio.

