A pesar de las autopromociones que se hace el alcalde de Cajeme, Javier Lamarque, lo cierto es que Ciudad Obregón está ardiendo. La violencia sigue imparable y ahora no tiene límites. La última atrocidad un ataque a una famillia que estaba a bordo de su carro y fueron acribillados, matando a tres, pero entre ellos una bebé de apenas un año y meses. Ya es momento en que alguien entre a resolver este problema de violencia, porque es claro que las autoridades municipales no pueden y no saben como hacerlo.

