En Chihuahua no se andan con medias tintas ni guardando apariencias, allá el que se le ocurra cantar o tocar un narcocorrido en fiestas o eventos públicos tienen que pagar multas de a millón de pesos, como le pasó en septiembre a Natanael Cano. En Sonora son más tibios. En Cajeme solo les niegan el permiso para presentar el show, pero pueden cantar lo que se les pegue la gana. En Hermosillo apenas verán como la hacen para prohibirlos. Tan simple que los regidores cumplan con su deber y ya. Se prohibe y se multa y punto. Pero las corvas les tiemblan.

