Hubo un tiempo en que acarrear gente para que votara por el partido oficial era visto como pecado y peor aún, se le consideraba delito. Hoy, ya no es ninguna de las dos cosas. Primero porque ya no se llama “acarrear”, sino auxilio técnico de transporte. No es delito, sino se ha convertido en una inversión, porque con esto se asegura que la mayoría voten por los candidatos del partido que paga. Aunque en el 2018 los priistas reconocieron que movilizaron muchos votos en contra. Este domingo veremos como funciona el acarreo, que seguramente será igual de eficaz, porque al final del día los mapaches que los movían y estaba en el PRI, ya cambiaro su domicilio a Morena.

