Después de presumir con bombo, platillos y fanfarrias la entrega de las casetas de cobro por el grupo que las tenía tomadas, resultó todo en un titiritito, porque en Hermosillo dijeron nones. Y como no, si ahí calculan que por línea les deja diez mil pesos diarios, por cuatro años, ni Obama. Aquí el Gato Encerrado se pregunta y en realidad quien es el dueño del negocio, porque sigue y no pasa nada.

