El Cobanaro
Por Octavio Almada Palafox
Tiempos interesantes.
¡Aaaahhh qué semana otra vez! … El Presidente López Obrador decidió visitar estados en donde la inseguridad está disparada. La gira fue planeada para inaugurar centros donde residirá la Guardia Nacional y supervisar instalaciones y convocar a reuniones. Recordemos que estos gobernadores manifestaron una renuencia a sumarse a las reuniones diarias de seguridad para acordar acciones conjuntas entre estados y federación, sumando Guardia Nacional, Marina y Ejército. Pues sucede que los gobernadores de esos estados (Guanajuato, Jalisco y Nayarit) dieron una peculiar y desconocida manifestación de conducta ante la presencia presidencial que dio un vuelco a esas posturas encontradas, aisladas y que les ha restado beligerancia, por lo menos durante la visita. La inusitada reacción de consenso y consideración al trabajo presidencial, se logró con la disposición y poder del diálogo que los gobernadores se decidieran a trabajar en conjunto y renunciaran a estar aislados de las operaciones y estrategias de seguridad regional que se va construyendo.
Y en medio de la crisis de salud, sucede que un reducido grupo de trabajadores de la cultura y la ciencia, (digo reducido porque la enorme masa crítica, la gran cantidad de personas intelectuales, académicos, científicos, investigadores, catedráticos, creadores y escritores no cuenta en este suceso), y que están incorporados a conocidas revistas como son Nexos y Letras Libres, se dieron a la tarea de abajofirmar una carta abierta que carga muchos pecados, omisiones, descuidos, olvidos y francas ofensas. Nos asombra la actitud de estos intelectuales que se atrevieron a convocar a partidos y a ciudadanos a contrarrestar los programas sociales y la lucha contra la corrupción que ha emprendido el Presidente. Se le dice intelectuales orgánicos por sus filiaciones y lealtades a los grupos de poder político y económico establecidos por largos periodos que, en el caso mexicano construyeron y se nutrieron de la precariedad de vida de millones de personas durante décadas de abusos. Lo cierto es que, en esa pequeña e interesada fila de estudiosos de derecha, se encuentran personas que fueron beneficiadas con decenas de millones de pesos para sostener sus proyectos y financiar sus ideas políticas, cubiertas por valores culturales, es cierto. Cuando asume López Obrador la presidencia, libra al presupuesto de gastos onerosos y dilapidaciones y una barra de periodistas y colaboradores se enfurece por perder su dependencia y se torna una adversaria feroz al régimen que tiene menos de dos años en el poder ejecutivo. La lucha contra la corrupción toca hasta las fibras más íntimas de la sociedad acostumbrada a vivir con estos tumores malignos.
Pero la adversidad viene de atrás, el ahora presidente es la némesis de esos grupos de poder crecidos y adheridos al salinismo. Jamás entre sus filas nucleares fungieron como críticos puntuales al presidente en turno. Ahora están desatados tratando de convocar a una votación masiva contra el régimen y reconfigurar a la actual mayoría absoluta de la cámara de diputados para que, a su parecer, se de un contrapeso a la esencia del obadorismo: la justicia.
Cuando me refiero a los pecados de este grupo, apunto a que esos mismos personajes, en un colapso de actitud intelectual, ahora se interesen por crear contrapesos legislativos, cuando es la votación popular la que decide la composición cameral. Criticar eso es contravenir lo que creen defender, la democracia. Otro de sus pecados es olvidar que desde que el PRI obtuvo el poder, jamás se quejaron del contrapeso. El partido de estado señoreaba y dominaba absolutamente todo, con apoyo, condicionado, claro está del PAN. De hecho, eso del contrapeso jamás fue de su interés.
También omiten el comportamiento delincuencial de muchos de los representantes legislativos, tanto del Senado como de la Cámara de Diputados. Conocidísimo es para muchos lo que era el lobby parlamentario donde se compraban votos a diestra y siniestra, es decir a la derecha, de manera siniestra y también hay que apuntarlo a legisladores que se decían ser de izquierda y que también abrían la mano para que sus votos favorecieran a empresas poderosos y amigos del grupo político encumbrado. Recordamos anécdotas de cuando llegaban portafolios llenos de convencimiento para que los votos tuvieran el mismo sentir de los negociantes poderosos. Así se construyó el neoliberalismo, toda una estructura legal e ilegítima, leyes contrarias al pueblo, a los ecosistemas, a la salud pública, a la seguridad y la justicia; presupuestos anuales dictados por intereses del poder económico. A ese contrapeso jamás se opusieron y a ello le llamaron democracia. A ese sistema de partido de estado, que no de partidos, se adhirieron cómoda y servilmente, lucieron los prestigios de la idiocia de clase, de los consumos y las compañías delirantes; negociaron, guardaron silencio en las mayores infamias y crímenes de estado, voltearon la cara cuando se practicaban fraudes electorales y aparte de todo, muchos de ellos, desarrollaron una vida parásita nutriéndose sobradamente del dinero de los trabajadores sin muestra de ningún pudor. Para ellos esa normalidad les placía.
Ahora se entiende su fiebre y necesidad de recobrar el tiempo y la miel perdida. Las desnudeces grotescas de los reyezuelos se pasean en las plazas mediáticas resentidas.
La estrategia del Presidente reluce: ahora sabemos de qué lado están, de dónde vienen y dónde terminarán. La clase lustrada y telectual presenta su rito de confirmación y su posición en la tabla de las ideologías. Esperamos que las informaciones por venir sacudan de la polilla intelectualoide al país y arriben pensadores de dimensiones que calen por sus filos y su compromiso por la verdad. Tiempos interesantes, adversidades que se desnudan. Muy interesantes y esto se debe a que el sistema anterior se resquebraja por el colosal golpe de legitimidad y voluntad de 2018. Repitámoslo en 2021. No pasarán.
” El intelectual y la razón, el engranaje del universo” Octavio Almada
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