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Basta de normalizar la violencia contra la mujer

 

Andanzas

 

Por Marcela Alvarado

Basta de normalizar la violencia contra la mujer

Una forma de combatir esta pandemia mundial es romper con el ancestral esquema del machismo. Formar en igualdad a hombres y mujeres desde la infancia.

La cultura machista está tan arraigada en el mundo, en México y en especial en Sonora, que no basta con discursos o campañas esporádicas, es necesario implementar acciones permanentes, que tarde o temprano incidan en una nueva cultura, la de la igualdad de género.

Desde que se nace, la vestimenta se elige rosa para mujeres y azul para hombres, se enseña que una niña debe ser delicada, femenina, según el concepto que prevalece, alguien que estéticamente debe lucir de determinada forma, que es la aceptada por la mayoría. Para las mujeres, vestidos, para los hombres, pantalones.

La mujer es la que atiende, la que “sirve” al hombre, sea éste su esposo, su padre, su hermano, su novio. El hombre es el que manda, el que decide, el que provee. O al menos, así ha funcionado por siglos y se mantiene, desafortunadamente en la actualidad, con algunas salvedades a favor de la mujer, pero insuficientes todavía.

Si la mujer desafía al hombre, verá su suerte. Deberá enfrentar las consecuencias, que no son otras que violencia en sus múltiples manifestaciones. Una cachetada, empujones, gritos, ofensas, golpes, violación sexual, puede ser el inicio en la etapa del noviazgo, donde Sonora tiene el nada honroso primer lugar nacional.

En los matrimonios, la violencia puede comenzar desde que al hombre no le gusta lo que se le puso a la mesa como comida, que la mujer “le conteste”, que le reclame, que un hijo repruebe en la escuela, que una hija use minifalda, que la mujer se niegue a tener relaciones sexuales.

La violencia es producto, primero que nada, del machismo, esa equivocada idea de superioridad del hombre ante la mujer. Se ha interiorizado, el hombre -con o sin formación académica, de cualquier nivel socioeconómico- cree que es superior y debe hacer patente esa condición cada vez que a la mujer se le olvide.

Las mujeres han demostrado que son tan o más capaces que los hombres, en algunas tareas antes consideradas exclusivas de éstos. La mujer de hoy estudia, no se conforma con casarse o a veces, decide no hacerlo. Mismo caso en lo referente a los hijos, ya no todas tienen “los hijos que Dios les mande”, sino los que creen que su situación les permitirá mantener y formar para que salgan adelante.

Muchas mujeres todavía combinan las tareas que le han enseñado le son “propias”, como el hogar, el cuidado de los hijos, con la de estudiar, trabajar, emprender un negocio, dirigir una empresa, contender para algún cargo de elección popular, dedicarse a algún deporte. Como las hay también quienes eligen un hombre que entiende el concepto de igualdad y se distribuyen las tareas, ambos aportan por partes iguales a los gastos del hogar y viven sin violencia.

Combatir la violencia, tarea de todas y todos

Vivir sin violencia no es generalizado. Mientras persista el sentimiento de culpa en la mujer por pensar diferente, por querer cosas o una vida diferente, pero se aguanta porque le hacen creer que es mejor tener a un hombre, aunque la agreda, a no tenerlo y mientras siga la cultura machista, que le recuerda al hombre que debe hacer sentir su autoridad, inclusive con los golpes, seguiremos en un laberinto sin salida.

Toca a las instituciones gubernamentales evaluar constantemente los resultados de la política pública de paridad de género, para reforzar acciones tendientes a posicionar el mensaje de que debe ponerse fin a la violencia. Sumar esfuerzos también con las organizaciones de la sociedad civil que han luchado por la no discriminación, por el respeto a los derechos de las mujeres.

No se le quita “lo hombre” a un varón que dialoga, antes que agredir, que respeta a la mujer, sea ésta su madre, su abuela, su esposa, su tía, su hermana, su sobrina, su hija o una completa desconocida.

En definitiva, la violencia contra la mujer no se debe normalizar. Está en las manos de todas y todos cambiar la triste realidad actual, en la que una mujer igual es agredida a nivel psicológico, o es víctima de golpes o violación sexual y en el terreno económico, aquellas que por alguna razón no trabajan y dependen de lo que el marido les dé y cuando quieren castigarla, se lo retienen o le quitan su dinero a la fuerza a la mujer que aporta al hogar.

No basta con decirlo, con hablar o mostrar la estadística o con sentarse a ver qué hacen los demás. Esto es tarea de todas y de todos. Basta de violencia, de feminicidios en México y en Sonora.

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, a conmemorarse el 25 de noviembre hay que decir ¡Ya basta!

Hasta el próximo miércoles.

 

Maestra en Ciencias Sociales con especialidad en Políticas Públicas por El Colegio de Sonora y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora.

Twitter: @sonora70

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