Estados Unidos .- Una niña de apenas 10 años que había sido reportada como desaparecida en Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos, fue encontrada muerta en la cajuela de un automóvil estacionado frente a un complejo de departamentos en Nueva Jersey. Su madre de acogida fue detenida y acusada de asesinato.
La víctima, identificada como Malayshia Alford, permanecía desaparecida desde el pasado 26 de octubre. Su cuerpo fue localizado la noche del miércoles 4 de noviembre, después de una búsqueda que movilizó a policías locales, agentes del FBI y habitantes de la comunidad.
El fiscal de Filadelfia, Larry Krasner, confirmó el jueves 5 de noviembre que Carprice Williams, de 36 años, enfrenta cargos de asesinato, abuso de un cadáver, poner en peligro a una menor y manipulación de pruebas, entre otros delitos.
¿De qué murió Malayshia Alford, la niña encontrada en una cajuela?
La oficina del médico forense de Nueva Jersey determinó preliminarmente que la menor murió por traumatismos provocados por golpes, por lo que su fallecimiento fue clasificado como homicidio.
La fiscal adjunta Ashley Toczylowski explicó que los investigadores encontraron indicios de maltrato físico y que posiblemente se utilizaron objetos para agredir a la niña.
No obstante, las autoridades todavía no han establecido públicamente la fecha exacta de su muerte ni todas las circunstancias en que ocurrió.
La madre de acogida, quien presuntamente tenía a Malayshia bajo su cuidado desde hacía aproximadamente dos años, permanece detenida sin derecho a fianza mientras continúa el proceso judicial.
¿Qué dijo la familia de Malayshia Alford sobre su desaparición?
Durante la búsqueda, familiares biológicos de la menor denunciaron que llevaban varios años intentando recuperar su custodia, luego de que fuera incorporada al sistema de protección infantil de Pensilvania.
Su padre, Nazir Allford, había expresado públicamente su intención de reunirse nuevamente con ella. Una de sus tías también aseguró que solicitó hacerse cargo de Malayshia, pero que las autoridades no dieron seguimiento a su petición.
Tras conocerse su muerte, familiares, vecinos y antiguos profesores manifestaron su indignación y organizaron homenajes con globos y juguetes.
El comisionado de Policía de Filadelfia, Kevin Bethel, lamentó que la pequeña no hubiera recibido la protección que necesitaba y afirmó que merecía la oportunidad de crecer.


