México .- La magistrada Mónica Soto ha presentado su renuncia a la sala superior del Tribunal Electoral este lunes por la tarde, tras casi una década como juzgadora de la institución. Elegida en octubre de 2016 por la Cámara Alta para ejercer el cargo durante nueve años, Soto vio alargado su mandato hasta 2028, tras las reforma constitucional impulsada por el Gobierno que aplazó hasta ese año los comicios judiciales. Ha sido ella misma quien ha acortado su tiempo de ejercicio dos años, hasta este mismo 31 de agosto, según ha manifestado. “Por fortuna, los cargos públicos tienen fecha de entrada y de salida, y así fue mi compromiso también con mi familia, tener una temporalidad, que incluso hace unos meses concluyó”, ha expresado, emocionada, durante un encuentro nacional de magistraturas nacionales.
“30 años dan para mucho, 30 años dan para cerrar un ciclo”, ha añadido entre sus pares en un foro que ha tenido lugar en la institución que abandonará este mes. Tras su renuncia y hasta las próximas elecciones, la sala superior actuará con solo cinco miembros, de los siete previstos en la ley. Además de ella, la magistrada Janine Otálora también dejó su puesto en octubre del pasado año, pues no aceptó la ampliación de mandato que implicó posponer los comicios judiciales. Son dos cargos menos en la autoridad electoral en apenas un año.
De los siete magistrados que componen, en teoría, la principal sala del Tribunal, solo dos fueron elegidos en la convocatoria en las urnas de 2025: el presidente, Gilberto de G. Bátiz, y Claudia Valle Aguilasocho. El resto habían sido designados por el Senado anteriormente.
Mónica Soto fungió como presidenta de la autoridad electoral durante un año y medio, entre enero de 2024 y la elección judicial en la que salió electo Bátiz. Ella había sido nombrada para suceder a Reyes Rodríguez Mondragón en una sesión a puerta cerrada con los votos de Felipe de la Mata Pizaña y Felipe Alfredo Fuentes Barrera, ambos todavía en el cargo, además de con su propio voto. Janine Otálora, todavía en la sala superior, y el presidente saliente, hoy magistrado, votaron en contra. La transición ya fue entonces accidentada, pues los tres integrantes que se alinearon en la votación habían forzado la dimisión de Rodríguez Mondragón como cabeza de la institución. “Ha mostrado debilidad en el manejo de esta institución, que es de vital importancia para la estabilidad democrática del país. Sus decisiones carecen de confiabilidad, ya que en sus funciones se ha sometido a intereses ajenos al tribunal”, justificaron entonces.
Soto estuvo al frente del máximo organismo de justicia electoral durante la campaña y la votación más grandes de la historia de México, con una gran dosis de polémica. Entre las decisiones de la autoridad más cuestionadas durante su mandato está la validación de las elecciones judiciales, a pesar de la constancia de acordeones que guiaron el voto y que generaron un aluvión de impugnaciones. También, bajo su presidencia, el Tribunal Electoral avaló la supermayoría de Morena, el partido gobernante, en las Cámaras legislativas, donde goza de mayoría calificada. La máxima autoridad en los comicios se queda ahora con cinco miembros, que podrán optar a la reelección dentro de dos años y ampliar otros seis su tiempo en el cargo. De presentarse a los comicios y salir electos, Felipe de la Mata, Felipe Fuentes y Reyes Rodríguez Mondragón alcanzarían casi las dos décadas como funcionarios de la institución.

