Redacción .- Los tres migrantes que viajaban en el mismo vehículo con Lorenzo Salgado Araujo cuando agentes del ICE lo mataron con disparos de arma de fuego desmintieron la versión oficial de que el mexicano hubiera tratado de arrollar con su vehículo a los agentes.
“Eso es mentira”, declaró categórico uno de ellos en testimonios escritos que su abogado, Hugo Balderas Ibarra, entregó a The Washington Post y el diario publicó este viernes en su primera plana.
“No había ningún agente delante del vehículo”
José Trinidad Rojas, de 51 años, dijo en esos testimonios que “no había ningún agente delante ni detrás del vehículo. Estaban a los lados.
Los testimonios establecen que los agentes dispararon a Lorenzo Salgado Araujo casi en el mismo momento en que, tras detener su vehículo, bajaba de éste.
El abogado Balderas Ibarra habló con Rojas, Daniel Tirado Pantoja, de 43 años, y el hermano de la víctima del tiroteo, Víctor Salgado, de 44, y dijo que tuvo la misma historia de cada uno mientras los entrevistaba por separado.
Un patrón preocupante del DHS
El tiroteo fatal de agentes del ICE contra Salgado Araujo es el primero desde que agentes de esa misma corporación mataron por separado en enero a los ciudadanos Renée Good y Alex Pretti en Minneapolis.
La versión que el Departamento de Seguridad Interior (DHS) dio sobre la muerte de Salgado Araujo es casi exactamente la misma que divulgó por la muerte de Renée Good y que luego desmintieron videos, pero mientras ahora se refiere al mexicano como “un ilegal”, a la activista la acusó de “terrorista”.
En ambos casos se dijo que cada una de las víctimas usó su vehículo como arma potencialmente mortal al tratar de arrollar a uno o más oficiales, y que los disparos de arma habrían sido en defensa propia.
En esta ocasión, la Liga Unida de Ciudadanos Latinoamericanos (Lulac), una de las agrupaciones políticas nacionales más antiguas y respetadas en Texas, ofrece recompensas por videos que muestren el momento en que los agentes dispararon contra Salgado Araujo.
Cuando Salgado Araujo murió el martes de esta semana en un vecindario de trabajadores de Houston tenía 52 años de edad, era padre de tres ciudadanos estadunidenses, había vivido en Estados Unidos más de 35 años sin antecedentes penales, había establecido su propio negocio de construcción y en ese momento recogía a sus trabajadores para dirigirse a una obra.
Los tres testigos no solo dijeron que Salgado Araujo no trató de arrollar a los oficiales, sino que fue al revés: ellos agredieron.
“El ICE estrelló sus vehículos contra la camioneta de trabajo, pero que en ningún momento Salgado Araujo usó su vehículo para chocar los autos de las fuerzas del orden”, dijeron.
La congresista que representa esa zona de Houston, Sylvia García, y el diario The New York Times expusieron por separado que el operativo en que lo mataron no estaba dirigido contra él, sino contra dos migrantes originarios de Guatemala.

