No cabe duda que los magistrados de la Suprema Corte de Justicia son los ricos del barrio. Primero andaban presumiendo de carritos de lujo y además blindados con un costo de casi cinco millones de pesos. Tuvieron que meter reversa por la rechifla del pueblo. Ahora se sabe que se mandaron hacer togas para salir en la foto por casi 25 mil pesos. A otra magistrada la vieron viajar en asiento ejecutivo a Costa Rica. Así cualquiera hace caso lo que manden de palacio nacional.

