Hay que reconocer que a diferencia de la tragedia de la Guardería ABC, los familiares de las víctimas en esta ocasión no han estado solos. No solo en atención médica y con la indemnizaciones justas, sino también los han acompañado en gastos funerarios y atenciones médicas y psicológicas. Es una marcada diferencia, aunque en esta ocasión sea un conflicto entre particulares. El caso de la guardería era responsabilidad del gobierno porque el fuego inició en una bodega de Hacienda Estatal. Hoy fue una empresa privada, pero que bueno que no los dejaron solos. Una gran diferencia.

