Como dice la raza, el pleito en el Senado entre el priista Alito Moreno y el morenista Gerardo Fernández Noroña fue un auténtico agarrón de verduleras. En plena sesión de hicieron de palabras y de las palabras a los empujones y golpes. Para dar vergüenza pero no se puede esperar otra cosa del nivel de políticos que tenemos. Uno bronquero y el otro ahora queriendo hacerse pasar por un pobre venadito. Caray, nuestros políticos van de peor a más peor. Solo falta que se hagan en los pantalones.

