Este jueves 22 de mayo se recuerda que un día como este, pero del 2012 a alguien se le ocurrió poner el llamado Monumento al Tubo para festejar la construcción del acueducto del Novillo. Al entonces gobernador Guillermo Padrés le dijeron sus asesores que recibiría 300 mil firmas de apoyo, pero en su lugar tuvo 300 mil mentadas de madre. Fue el peor fracaso del sexenio. El ridículo fue enorme lo mismo que el costo político.

