Los senadores se pasaron de listos y votaron por la ley contra el nepotismo y la no reelección, pero en contra de lo que pidió la presidenta Claudia Sheinbaum, aprobaron que entrara en vigor hasta el 2030 y no en el año 2027 como pidió la presidencia. Pero ya recibieron velado, pero mensaje directo, al advertirles la propia presidenta que el pueblo puede que no vote por aquellos que decidan dejar en su lugar a un pariente o sea, los que se pasen de nepotismo. Esto se traduce a que quien se pase de trompudo no habrá lana ni acarreados. Y así no ganan.

