No cabe duda que donde manda capitán, los marineros nomás les queda agarrar la escoba. El caso es que este miércoles cumpleaños del presidente López Obrador sus fieles seguidores le regalaron la imposición de la presidenta de la CNDH. Fue un vil dedazo que hasta a los priistas de antes les hubiera dado vergüenza. Pero no cabe duda, que el poder ataranta y ahorita todavía andan muy mareados.

