México .- Si bien tres de cada 10 mexicanos reciben algún programa social del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, seis de cada 10 ciudadanos votaron por Claudia Sheinbaum. El doble.
Aunque ciertamente los beneficiarios de los apoyos gubernamentales respaldan la continuidad de la 4T, existen otros factores que movilizaron el voto en favor de Morena y sus aliados.
Un cruce de datos realizado por MILENIO revela que la ex jefa de Gobierno de la Ciudad de México ganó la elección presidencial con 63.5 por ciento de los votos en los 16 estados con mayor cobertura de programas sociales y, en cambio, obtuvo 56.2 por ciento de los sufragios en las 16 entidades con menos apoyos.
En Oaxaca y Chiapas, donde más de la mitad de la población tiene un subsidio del gobierno federal, la virtual presidenta electa ganó con más del 70 por ciento de la votación (cuando a nivel nacional logró 59.8 por ciento).
Ventajas amplias también las consiguió en San Luis Potosí, Hidalgo, Veracruz, Nayarit, Yucatán, Campeche, Puebla y Guerrero, donde los programas insignia del obradorismo sobrepasan la cobertura nacional (de 29 por ciento) y llegan a por lo menos una de cada tres personas.
En cambio, su victoria fue más modesta en sitios donde las becas y pensiones no están tan extendidas. Es el caso de Nuevo León, Querétaro, Guanajuato y Jalisco, donde menos de una quinta parte de la población recibe ayudas federales.
En Aguascalientes, la única entidad donde la candidata de oposición Xóchitl Gálvez le ganó a Sheinbaum, los programas sociales sólo benefician a 15 por ciento de los habitantes.
Pero hay un elemento más que contar en esta historia: en los mismos 16 estados donde Claudia Sheinbaum ganó con amplia ventaja, López Obrador también obtuvo una victoria más contundente hace seis años (56.6 por ciento) que la que consiguió en la otra mitad del país (49.7 por ciento), esto antes de que existieran tantos programas sociales.
Sheinbaum arrasó en las urnas donde Andrés Manuel también lo hizo antes, la diferencia es que con la morenista el margen de victoria se amplió aún más (ya con los apoyos del obradorismo en apogeo).
Así lo revela un comparativo entre los resultados de los cómputos distritales de las elecciones presidenciales de 2018 y 2024 con el Padrón Único de Beneficiarios (PUB) de programas sociales del gobierno federal.
Más que dinero en el bolsillo
Cada vez cobra más fuerza –especialmente en la oposición– el relato de que los programas sociales pesaron en la abrumadora victoria del tsunami guinda. Esta semana se publicaron los resultados de dos encuestas de salida que sirvieron para dar sustento a tal narrativa.
Una fue la encuesta que el periódico El Financiero difundió el martes, en el que 69 por ciento de los votantes entrevistados y beneficiarios de algún apoyo social declararon apoyar a Claudia Sheinbaum. En cambio, apenas 49 por ciento de los no beneficiarios votaron por la científica.
Otro ejercicio difundido por la plataforma Saber Votar muestra que entre 60 y 70 por ciento de los beneficiarios de las pensiones para adultos mayores, becas para estudiantes Benito Juárez y apoyos de Jóvenes Construyendo el Futuro favorecieron a Morena.
Al momento de presentar los resultados, Paul Valdés, director de la empresa Parámetro Investigación, señaló que los programas sociales son más que transferencias de dinero.
“Parece muy sencillo hablar de que el triunfo [de Sheinbaum] pudo haber sido también factor de la injerencia de los programas sociales o de dar dinero, dar beneficios o subsidios directos a la población, pero me parece que aquí lo interesante y lo que hay que reflexionar es también el nivel de identificación y de involucramiento político que se generó a través de estos beneficios con el gobierno de López Obrador y con el propio obradorismo”, explicó Valdés.
Violeta Vázquez-Rojas, integrante del equipo Diálogos por la Transformación, dice en entrevista con MILENIO que es innegable que los programas sociales son una de las cosas más valoradas de la política de la 4T, pero no de la manera en que lo enfoca la oposición, como si fueran dádivas a cambio de votos.
“Yo no menospreciaría para nada el papel de los programas sociales, sólo que no los enmarcaría como lo hace la oposición, como meras transferencias de dinero, son mucho más que eso. Además de que los programas que consisten en transferencias monetarias son siete, comparados con 30 programas”, explica la académica.
Agrega que, más allá de lo estrictamente económico, los programas sociales han reducido la desigualdad en 17 por ciento y, además, dignifican a las personas, que se sienten tomadas en cuenta.
Vázquez-Rojas considera que hay otros factores que explican el triunfo morenista, como el alza al salario mínimo y la reforma del outsourcing que permitió tener mayor reparto de utilidades, lo que ayudó a reducir la pobreza.
“No toda la pobreza que se erradicó, se erradicó por transferencias, se erradicó por ingresos, por mejorar los ingresos de la gente… La política laboral en este sexenio fue la política más exitosa de todas las políticas, incluyendo la política social”, dice.
En el resultado del domingo pasado, añade la especialista, también pesaron factores ideológicos y el rechazo a una oposición “que se ha pasado seis años insultando a la gente, llamándolos feligreses, llamándolos ciegos, yo creo que la gente también votó en contra de eso”.
Fuente/Reportero: Milenio

