Sin duda no hay como las mañaneras para poder decir y hacer al gusto. Por eso el presidente López Obrador se niega a dar derecho de réplica como pidio la senadora Xóchitl Gálvez. Se imaginan el problema en que lo pueden poner. No hay como tener una corte a su disposición y el club de las focas aplaudidoras. Ahora peor. Carlos Loret de Mola le pide una entrevista abierta y obvio, dijo que nones y se le fue a la yugular. Y apenas si hizo bien, porque las preguntas del periodista traen mucho veneno, sobre todo en el asunto de corrupciones de sus funcionarios, colaboradores, protegidos y sobre todo de su familia. Horror.

