Todos daban por hecho que si el millonario Elon Musk quería instalar una planta automotriz de Tesla en México debería ser donde dijera el presidente López Obrador y no donde fuera más conveniente. Incluso el mandatario mexicano amenazó que si la instalaban en Nuevo León no habría permiso para operar o para montarla en ese estado. Pero algo pasó. Hubo una buena negociación o un buen apretón de aquellitos, porque el presidente se aflojó y ahora mansito mansito acepta que quede en Nuevo León. Pregunta ¿De que sería el apretón?

