En un alarde de soberbia, en alguna ocasión el presidente López Obrador presumió y retó a la oposición que si le juntaban cien mil personas en el Zócalo, que dejaba la presidencia y se iba a su hacienda en Tabasco. Bueno, ya van dos veces que le superan los cien mil y prefiere hacer mutis. Ahora trata de descalificar las manifestaciones ciudadanas que han ido creciendo no solo en número, sino en ciudades donde se presentan estos eventos. Si no da valor a su palabra, eso quiere decir que tampoco se le puede creer que vaya a dejar la presidencia el 2024. Ya veremos que pretexto pone para continuar al estilo Porfirio Díaz o Antonio de Santa Anna.

