Este año se intentará reformar la Ley 4 de la Universidad de Sonora. Son dos caminos, la que puede hundir a la máxima casa de estudios con medidas populistas como que no haya exámenes de admisión, que no haya cuotas y que las autoridades se designen por voto popular, con el riesgo no que lleguen los mejores, sino los más demagogos. Esto puede poner en riesgo a la Unison y convertirla en una universidad patito como pasa con ese fisaco llamada Universidad del Bienestar. Si se equivocan, lo más seguro es que lo que hoy es orgulla académico, termine en una ruina intelectual.

