El corrupto presidente de izquierda de Perú, Pedro Castillo acaba de terminar en la cárcel por ratero y por atreverse a intentar un golpe de Estado, seguramente pensando que sus cómplices de otros países como Nicaragua, Cuba, Venezuela y México iban a salir a su favor. Pero fue tan obvio y tan burdo el acto golpista que en México no hayan como meter reversa a los primeros apoyos. Porque eso nos hace cómplices de golpistas y corruptos. Veremos como se justifican.

