Los mexicanos esperan un milagro. Y no el que el gobierno federal vaya a dejar su actitud populista y de riesgo para el país, sino que la selección mexicana se quite el complejo de perdedor y por fin de la sorpresa ganando el juego clave contra Arabia Saudita. Sabemos que es pedir demasiado, porque es tanto como pedir a Morena que no lleve acarreados a las marchas presidenciales, pero como dijo el chaparro, la esperanza muere al último. Esperemos no verla morir.

