En el colmo de la percepción de inseguridad, en Guaymas un maestro tuvo la ocurrencia de hacer un simulacro con sus alumnos para que aprendieran a protegerse en caso de quedar en medio de una balacera. Y miren, en lugar de felicitarlo por esta idea, lo regañaron y castigaron porque seguramente las autoridades creen que cerrando los ojos va a cambiar la realidad. Estamos inmersos en un clima de violencia y los niños viven en el miedo. Cuando menos se debería enseñar a protegerse, ya que las autoridades no lo hacen. A estas alturas no se puede tapar el sol con un dedo.

