Morena no pudo renunciar a su código genético y para elegir a sus consejeros políticos recurrió a todas las prácticas y maniobras que antes usaban cuando pertenecían al PRI. Solo que antes era corrupciòn y ahora le llaman jornada democrática. Se gastaron millones en acarreos y compra de votos. Pero hoy se llama apoyos y movilización. Por lo pronto ya mostraron como se van a comportar en el 2024, en donde no se detendrán para volver a ganar la presidencia. Porque sin un López Nogales, no les queda otra que el operativo mapache. Si funcionó antes, porque ahora no.

