Se ve que ni los funcionarios de su gabinete esperaban la ocurrencia presidencial de anunciar la etapa de pobreza franciscana, porque tras una reunión en palacio nacional ninguno de ellos quiso dar entrevista a los periodistas para explicar como estarían los ajustes en sus dependencias. Todos salieron corriendo, con caras largas de preocupación y con la boca cerrada. Esto significa que tendrán que aplicar las tijeras en donde no tienen la menor idea. Vaya sorpresa y eso que no es Día de los Inocentes.

