Antes de echarse la última mañanera del año, el presidente Andrés Manuel López Obrador se aventó una inocentada que pareciera la dijo el 28 de diciembre. Aseguró sin ruborizarse que en sus conferencias de prensa no hay “paleros”. Vaya, ¿A lo macho se cree eso o quiere que le crean? Y lo dice cuando en nunca se había llegado a tal exceso en adulación presidencial. El colmo.

