‘Pedro Infante pereció’ hace 60 años

       

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Ciudad de México.- Así como en la ficción algunos de sus persona­jes acapararon las páginas del periódico Ex­célsior, como cuando en Pepe el Toro se ve cómo Pepe aparece en la sección de Deportes y se anun­cia su regreso triunfal al mundo del box, Pedro Infante, el actor, el mú­sico, el cantante, el amante, el hom­bre, acaparó la primera plana del tiraje vespertino Últimas Noticias de Excélsior el 15 de abril de 1957, justo cuando se dio a conocer que el avión en el que viajaba se había des­plomado en Mérida, Yucatán, provo­cando su muerte y la de otras cuatro personas.

Fue hace 60 años cuando Pedro Infante — que este 2017 se conme­mora el centenario de su natalicio— se convirtió en el primer personaje del mundo del espectáculo que se llevó la primera plana de El Periódi­co de la Vida Nacional.

Con un encabezado que decía en mayúsculas “Pedro Infante pereció” el diario le informaba a sus lectores que el Ídolo de México había falle­cido luego de que el avión en el que viajaba, un antiguo carguero de la Segunda Guerra Mundial pilotado por Víctor M. Vidal, se había desplo­mado a las ocho de la mañana en las calles 54 y 85 de Mérida, Yucatán.

Esa edición vespertina presentó diferentes notas relacionadas con el actor, entre ellas la de María Lui­sa León, primera esposa de Infante, quien se resistía a creer la noticia, mientras que la actriz Irma Dorantes, con quien el actor se casó y procreó una hija, se encontraba devastada por la noticia. En la información se leía que Dorantes, entonces de 22 años, se estaba “muriendo” debido a que Pedro Infante había tomado ese avión para venir a verla a la Ciudad de México. ¿El motivo? Se encontra­ba devastada luego de que días an­tes, el 9 de abril, la Suprema Corte de Justicia de la Nación había ratificado como nulo su matrimonio con el ac­tor, luego de que María Luisa León pidiera que se invalidara la unión, ya que ante la ley ella seguía siendo la mujer oficial.

Asimismo, esa primera plana in­formaba acerca de los preparativos que se llevaban a cabo para trasladar el cuerpo calcinado del mazatleco a la Ciudad de México y en otra nota se contaba que la aviación, el cine y las mujeres habían sido las tres pa­siones del hombre que falleció a los 39 años.

Sin duda alguna, la muerte de Infante, quien destacó por su gran simpatía, sencillez y humildad, dejó en segundo plano hechos y acon­tecimientos de la época, que si bien eran de gran trascendencia, queda­ron opacados por dicho deceso, tal como sucedió con la nota de la crea­ción de la Comunidad Económica Europea tras la firma de los Tratados de Roma.

Siguiendo en esa línea y estan­do presente en todo lo que aconte­cía, el 16 de abril de 1957, Excélsior le dio una cobertura más amplia a todo lo relacionado con el deceso de Infante.

En el titular de esa edición se leía: “Pedro Infante pereció ayer al caer el avión que copilotaba”. Justo en la parte superior de la primera plana, por encima de la palabra “Excélsior”, se le comunicaba a los lectores que los restos del cantante llegarían a las 11 horas a la capital.

A esta información se sumaban otras en las que se daba a conocer que la madre del finado actor, Ma­ría del Refugio Cruz Aranda, había sufrido dos síncopes al enterarse de la noticia, así como el hecho de que en la calle de Bucareli —donde se ubicaba El Periódico de la Vida Nacional— la gente se arremolina­ba frente a las paredes de ese y otros inmuebles públicos para leer los pe­riódicos que daban más detalles de la muerte del actor.

Las crónicas publicadas ese día por los reporteros de Excélsior dejaban en claro que en la ciudad se percibía un ambiente sombrío, triste y abatido.

“La ciudad estaba llena de un tema. De todos lados surgía su nom­bre. Había algo así como una at­mósfera de abatimiento. Podía apreciarse, sobre todo, en los barrios humildes. Donde quiera que se diri­giera la mirada se veía a una persona con el ejemplar de Últimas Noticias en la mano. Fueron muchas las veces en que pudo observarse a un lector que se enteraba de los últimos acon­tecimientos, mirando un periódico ajeno por sobre los hombros de su dueño”, se leía en la edición del 16 de abril de 1957.

Las ediciones subsecuentes de Excélsior venían acompañadas de infinidad de fotos que daban fe de lo que la ciudadanía realizaba para honrar a Infante, aquel hombre que le habló a la clase trabajadora a tra­vés de personajes como el carpinte­ro Pepe el Toro o el oficinista Pedro González que conocimos en Un rin­cón cerca del cielo.

Hay invaluables fotografías en el Monumento a la Revolución, don­de, según datos de Excélsior, 20 mil personas se reunieron para rendir­le homenaje y cantar sus cancio­nes. Otras instantáneas mostraban las caras desconsoladas de cientos de mujeres, tanto en el aeropuerto, como en el velorio o el panteón, que le lloraban al intérprete que las ha­bía conquistado con canciones como Amorcito corazón o Mi cariñito.

De igual manera, Excélsior estu­vo presente en el velorio del artista, que se llevó a cabo en el Teatro Jor­ge Negrete, así como en el Panteón Jardín, donde depositaron su cuer­po. Decenas de imágenes llenaron las páginas del diario, el cual siem­pre estuvo en el lugar de los hechos y llevó la mejor información rela­cionada con el deceso del Ídolo de México. También hay imágenes que constatan la presencia de Excélsior junto a los Motociclistas de Tránsi­to, así como de distintos intérpretes de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), como Mario Moreno Cantin­flas, José Elías Moreno, Carlos López, Andrés y Fernando Soler.

A 60 años del hecho, El Periódico de la Vida Nacional sigue recordan­do a Pedro Infante Cruz, ese hombre que comenzó a trabajar como actor en 1939 y que en 18 años de carre­ra fue parte de 62 producciones ci­nematográficas; a ese hombre que se convirtió en íntimo amigo de An­tonio Matouk, con quien se asoció para producir sus últimas pelícu­las, o a ese hombre que trabajó de la mano con Ismael Rodríguez, con quien realizó 18 largometrajes, entre ellos Nosotros los pobres, Ustedes los ricos, ¡A.T.M!.. (¡A toda máquina!..), Pepe El Toro o Tizoc, cinta con la que ganó, luego de su muerte, el Oso de Plata del Festival de Cine de Berlín.

DE HOMBRE A LEYENDA

Nacido el 18 de noviembre de 1917 en Mazatlán, Sinaloa, Pedro Infante fue el cuarto hijo, de 15, de Delfino Infante y María del Refugio Cruz.

Por cuestiones económicas sólo cursó hasta cuarto año de primaria y luego comenzó a trabajar. Su primer empleo fue en la Casa Melchor, don­de fungió como mandadero.

Después de esa experiencia, entró a trabajar a la carpintería de Jeróni­mo Bustillos, donde laboró durante cinco años. Se sabe que en la cumbre de la fama Pedro seguía construyen­do los muebles de sus casas, debido al amor que sentía por el “oficio de Cristo”, como él lo definía.

Como siempre le atrajo la músi­ca, utilizó sus conocimientos de car­pintería para construir una guitarra y tocar en algunos bares de Mazatlán con su grupo La Rabia. A los 20 años fue contratado como violinista, bate­rista y cantante por La Orquesta Es­trella. Después conoció a María Luisa León, con quien se casó y se mudó a la Ciudad de México para probar suerte.

Ya instalados en la capital, Infante trabajó como peluquero, carpintero y cantante. Deseoso por trascender, acudió a la XEW y se entrevistó con Amado Guzmán, director musical de la estación, quien después de es­cucharlo cantar le dijo que mejor si­guiera como carpintero. Sin darse por vencido, en 1940 conoció al in­geniero de sonido Luis Ugalde, quien le ayudó a entrar a la XEB, estación en la que consiguió un contrato para cantar tres veces por semana.

Con el tiempo logró ser parte del elenco del cabaret Waikikí y gra­cias a su amigo Alfonso Rodríguez, un mesero del Salón Maya del Ho­tel Reforma, pudo entrar a trabajar a ese lugar. Fue ahí donde lo descu­brieron los productores Luis Manri­que y Eduardo Quevedo, quienes le invitaron a trabajar como extra en el cortometraje Puedes irte de mí. Poco a poco llegaron las ofertas en el cine hasta que Ismael Rodríguez se sintió atraído hacia él y lo invitó a trabajar.

“Cuando lo vi actuar me di cuenta inmediatamente de que tenía madera, que había nacido para ser un gran ac­tor y decidí adoptarle y crearle un es­tilo propio. Él mismo decía que yo era su papá cinematográfico, y aunque era de la misma edad que yo, siempre me trató con mucho respeto dentro del set. Fuera del trabajo fuimos muy amigos y lo quise como un hermano. Cuando empezó a actuar estaba muy verde, pero poco a poco me di cuen­ta de que tenía una facilidad increíble para imitar, así es que todos los perso­najes que hice para él eran de acuerdo con sus inclinaciones y gustos, se ape­gaban a su personalidad”, escribió Is­mael Rodríguez en 1993 en la revista Somos, en el marco del 35 aniversario luctuoso de Infante.

Fue parte de 62 produccio­nes fímicas, en las que trabajó con distintos personajes como con el ci­nefotógrafo Gabriel Figueroa, con quien realizó Islas Marías, en 1951, trabajó también en 1953 con su ri­val actoral Jorge Negrete en Dos ti­pos de cuidado; con Blanca Estela Pavón, con quien hizo pareja fílmica en cintas como Nosotros los Pobres y Ustedes los Ricos, ambas de 1948; con Sara García en Los tres Gar­cía y Vuelven los García, ambas de 1947. Se le vio con Marga López en 1955 en Un rincón cerca del cielo, así como con Silvia Pinal, también en Un rincón cerca del cielo y en El inocen­te, de 1956.

“Recuerdo que en una ocasión que estábamos en Acapulco traba­jando encargué 40 tamalitos típicos y cuando llegué ya se los había co­mido todos el infame. Otra cosa que me hizo cuando estábamos rodando la película (El ino­cente): Yo tenía tea­tro y salía hecha la mocha. Una vez él se ofreció a llevar­me en su motocicle­ta y yo le dije que no porque traía coche. Cuando salí, el co­che estaba montado en cuatro cajones porque Pedro man­dó que le quitaran las llantas para que me fuera con él y no me quedó de otra”, escribió en su momento Silvia Pinal.

De igual manera se le vio junto a actrices como Miroslava, Irma Do­rantes, Sarita Montiel, Elsa Aguirre, Yolanda Varela, Libertad Lamarque, Lilia Prado, Carmen Montejo, Alma Delia Fuentes y María Félix.

Con actores hizo lo propio con Luis Aguilar, con los hermanos Fer­nando, Andrés y Domingo Soler, con Antonio Badú, Joaquín Cordero, Víctor Manuel Mendoza, Abel Sala­zar, Germán Valdés Tin Tan, Antonio Aguilar y Manolo Fábregas.

En cuanto a di­rectores trabajó de la mano de Ismael Rodríguez, Rogelio A. González, Car­los Orellana, Miguel Zacarías, Roberto Rodríguez, Joaquín Pardavé y Fernan­do de Fuentes, por citar sólo algunos.

Gracias a su sencillez, su gene­rosidad, su sentido del humor y la coquetería que emanaba, Pedro In­fante se ganó el cariño de todos los que le rodeaban.

“Creo que fue el mejor actor del mundo, aunque no estudió arte. Era un actor nato, maravilloso y con un carisma que no se da en cientos de años”, escribió Irma Dorantes, su se­gunda esposa, cuando se conme­moraron los 35 años de la muerte de Infante.

A este sentir se sumó la actriz y cantante Angélica María, quien tra­bajó con Infante, siendo ella una niña, en Los gavilanes, de 1956.

“Pedro era el más bueno del mundo, era bueno de verdad, hones­to, lindo, mujeriego, muy mujeriego, pero era un hombre muy bueno, muy cariñoso, muy lindo. Para mí el mejor actor que he conocido. Manejaba el drama, la comedia, tenía ritmo para todo y cantaba divino. Para mí es y será el mejor artista que he conoci­do. Si él hubiera nacido en otro país, hubiera sido famoso en el mundo entero, sin embargo, la época no lo ayudó. Él era un hombre excepcio­nal”, expresó Angélica María en en­trevista con Función.

En el rubro musical Pedro Infante también destacó, ya que compaginó su carrera de actor con la de cantan­te. Se sabe que durante el periodo de 1943 a 1956 grabó 310 temas, su­mados a los 56 que fueron grabados para sus películas.

El intérprete de Cien años firmó varios contratos con discos Peerless, disquera de la época a la que siem­pre le fue fiel debido a la confianza que depositaron en él cuando era poco conocido. Entre sus temas más conocidos encontramos Amorcito corazón, Mi cariñito, Viva mi des­gracia, Carta a Eufemia, Yo no fui, Luna de octubre, Nocturnal y Las Mañanitas.

En cuanto a su vida privada y se­gún lo publicado por la extinta re­vista Somos, Pedro Infante tuvo una novia en Sinaloa llamada Guadalu­pe López, con quien tuvo una hija cuando él tenía 17 años. En 1937 co­noce a María Luisa León, con quien se casó, pero no tuvo descendencia. Ante este escenario ambos decidie­ron adoptar como hija a Dora Luisa, una sobrina de él, hija de su herma­na María del Carmen.

Paralelo a esta relación, Pedro mantuvo otra con la bailarina Gua­dalupe Torrentera, con quien tuvo tres hijos: Graciela Margarita (naci­da en 1947 y fallecida en 1948), Pe­dro (1950) y Guadalupe (1951). En 1948, Pedro Infante conoció a Irma Dorantes en el set de Los tres huas­tecos, naciendo en él cierta atrac­ción por ella. Ya en la década de los 50 coincidieron en más proyectos (se dice que Pedro pedía que le es­cribieran a Dorantes papeles dentro de las cintas que iba a protagonizar) y de eso nació un amor que les hizo contraer nupcias en 1953. No obs­tante, María Luisa León pidió a la Suprema Corte de Justicia que anu­lara dicha unión debido a que ella seguía siendo la esposa legítima. Producto de su amor con Irma Do­rantes, Pedro tuvo una niña a la que bautizaron como Irma.

A 60 AÑOS DE LA MUERTE

Diversas actividades y homenajes se tienen previstos para recordar a Pedro Infante en su 60 aniversario luctuoso. Su hija Lupita Infante co­mentó que hoy, en el Panteón Jardín, se llevará a cabo una misa que co­menzará a las nueve de la mañana y dará paso a otras actividades que concluirán a las 19 horas.

Además, Lupita Infante comentó que este año la empresa Televisa se suma a las actividades conmemo­rativas y tiene considerada una serie de ciclos fílmicos, así como la pro­gramación de su música y cápsulas especiales en las que se darán a co­nocer aspectos poco conocidos del ídolo de Guamúchil.

En estos días trascendió que la televisora de San Ángel planea rea­lizar una serie inspirada en la vida de Pedro Infante, bajo la batuta de Emilio Larrosa, para conmemo­rar en noviembre su centenario de natalicio.

Hoy, en los Estudios Churubusco, se develará una placa conmemo­rativa por su aniversario luctuoso, justo en el edificio que lleva su nom­bre. Como parte de la ceremonia, se contará con la participación del equipo internacional de acrobacia de la Secretaría de Seguridad Públi­ca de la Ciudad de México.

Por su parte, autoridades mu­nicipales de Mérida informaron que tienen planes de construir un parque conmemorativo en el sitio exacto en el que se estrelló el avión en el que iba el cantante y actor Pe­dro Infante.

Fuente / Reportero: Zócalo.

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